Relaciones tóxicas. Secuestradores emocionales

atrapador emocional

Son casos estremecedores, a veces indescriptibles. Es un tipo de relación tóxica extremadamente grave, difícil de detectar y con un grado de destrucción inimaginable.

En este maquiavélico juego, entran a jugar dos personas : Persona secuestrada (víctima) y secuestrador/a emocional. Una vez iniciado el juego, ya no puedes salir de él, no repartes cartas y por supuesto, no puedes levantarte.

Tengamos en cuenta que siempre hay matices, no hay dos casos iguales y cada persona sufre su historia personal de diferente manera. Pongamos un ejemplo:

El caso de Amador…

Amador fue un joven guapo, deportista, divertido y con carisma. Sociable, tenía un grupo de amigos en la universidad con los que mantenía estrechas relaciones y salía a divertirse. Al ser cariñoso y atractivo, nunca le faltaron chicas. Su familia le adoraba. Tenía planes, proyectos… profesionales y personales.

Hoy en día, unos años mas tarde, Amador… no es Amador, es un fantasma. Se siente continuamente deprimido, inseguro, atrapado. Tiene esposa y una hija, pero se siente muy solo, aunque este rodeado de gente continuamente. Ya no hace deporte, se ha desmejorado mucho y dejo atrás todo aquello que le gustaba y le hacía feliz. No puede contar lo que le pasa, como se siente. Total, nadie va a creerle ni darle importancia. Ya no le quedan amigos de confianza con quien desahogarse y su familia le da la espalda. No le quedan fuerzas, ni físicas ni mentales. Piensa con confusión y llega a la determinación de que es él el que falla, no puede ser de otra forma. Solo quiere evadirse, no pensar y busca momentos de evasión en alguna sustancia de vez en cuando. Intenta mantener el tipo, no se aparta de sus responsabilidades que cumple de forma esmerada como un autómata, pero hace tiempo, que su sonrisa se borro de su cara.

Nadie sabe lo que le pasa, ni siquiera se da cuenta el mismo de que es víctima de un secuestro emocional. Hay una figura, en este caso “la secuestradora”, que le ha desposeído de todo lo que tenia y de todo lo que era. Ha controlado sus emociones, su vida y sus pensamientos, le ha llenado de culpa y obligaciones. Amador ahora esta vacío. Está bloqueado.

¿Quienes son los secuestradores emocionales?

El perfil de un secuestrador emocional, es muy complejo. Son personas aparentemente normales, discretas, que no suelen llamar la atención en ningún aspecto. Son una máscara perfectamente estudiada y diseñada para llevar a cabo sus objetivos. Fríos y calculadores siempre rozan en mayor o menor grado trazas de psicopatía.

Su motor, una envidia enfermiza. Sentimiento de inferioridad y rechazo, complejos y una gran tenacidad, que les hace cosechar triunfos en algún aspecto muy concreto de su vida. No soportan ver la belleza, el éxito o la felicidad ajena. Disfrutan en situaciones de control y se regodean para si mismos cuando van consiguiendo doblegar a la otra parte, hacer pequeñas conquistas de sometimiento hasta conseguir despojar al otro (como si de capas de una cebolla se tratase), de todo lo que es. Cuentan a su favor con el hecho de que su táctica y estrategia es imperceptible para la víctima, así como para el resto.

Buscan víctimas que les resulten increiblemente atractivas por ser y tener todo aquello de lo que ellos/as carecen y que anhelarían tener con todas sus fuerzas. Poseer a la víctima, supone en su subconsciente, poseer sus atributos, hacerlos suyos.

Come tejen su tela de araña…

  • Primera fase.  Una vez elegida su víctima, la estudiarán sin prisa de una forma concienzuda, desmenuzarán su perfil psicológico, sus puntos fuertes y débiles, haciendo de ellos sus fichas de juego. Suelen preferir víctimas generosas y empáticas, por lo que ellos se mostraran en principio como parte indefensa y débil. Según el papel requerido…estarán necesitados de amor, o de ayuda, con problemas de salud, etc. Cualquier cosa que haga que su víctima se sienta útil y valiosa. Por otro lado, ofrecerán desmesuradamente a su víctima, todo aquello que ésta anhela, (una gran pasión sexual, estabilidad, aventura, hijos…) lo que sea por atrapar a su víctima, en una espiral de la que le va a resultar difícil salir.
  • Segunda faseLos secuestradores emocionales son terriblemente celosos, aunque jamás lo van a manifestar de una forma explícita, no es su estilo. Tendrán celos por supuesto de otras mujeres/hombres que sean mas atractivos, mas alegres y que puedan dejar a la vista por comparativa sus carencias. Celos de amigos, de familiares y en general, de todos aquellos que presten atención a su víctima o se beneficien de ella, incluido hijos. El secuestrador que quiere su víctima para sí, no va a permitir que ésta se disperse con otras personas de su entorno, regalando una atención que crea que debe ser solo suya. Por tanto poco a poco, con muchísima sutileza y de una forma encubierta, va a realizar una criba de las personas que rodean a su víctima. Unas, las menos peligrosas, las utilizará para ponerlas a su favor, manipulándolas para conseguir sus objetivos. Otras, quedarán eliminadas siempre de tal forma, que parezca que dicha decisión es tomada libremente por su víctima, por su propio bien o beneficio.                                                                                      La manipulación del secuestrador emocional, no es evidente o directa, incluso podría tomar una actitud compasiva o crítica a la inversa. Va a reconducir a su víctima por un laberinto sin salida, en el que de la impresión que la víctima es la que toma las decisiones.                                                                  La víctima queda aislada con pocas personas queridas a su alrededor. En los pocos familiares o amigos que queden, el secuestrador sembró en ellos una duda que les hará desconfiar del criterio, cordura o estabilidad emocional del secuestrado. La víctima esta sola, solo le queda su secuestrador.
  • Tercera fase.  El secuestrador se va a encargar de que su víctima cargue sobre sus hombros una gran mochila de responsabilidades, que ira cargando con piedras como elevadas expectativas, responsabilidades económicas, familiares, sociales… generando un gran sentimiento de culpa en su prisionero/a si se le ocurriese tomar un tiempo para si mismo, practicar algún hobby o realizar cualquier tipo de actividad que antes le hiciera feliz, como salir con amigos/as, asistir a reuniones familiares, etc. Por tanto estas situaciones, se van reduciendo a la mínima expresión hasta llegar a anularse con el tiempo.
  • Finalmente.  El secuestrador va a retirar todo aquello con lo que satisfizo a su víctima con el fin de atraparla (por ejemplo negando sexo, diálogo, manipulando a los hijos, etc), porque ya no lo necesita, ya tiene la seguridad y confianza de tener para si todo aquello que quería. Va a humillar directa o indirectamente a su víctima y retirarle su “supuesto amor”. Se va a centrar en disfrutar de su nuevo estatus, de las amistades que antes eran de su pareja, condiciones en general, incluso ha podido imitar la forma de vida que anteriormente tenía la víctima, sabiéndose con el control de su tablero de juego.

La víctima se siente indefensa, desvalorizada, rechazada, dudosa de su criterio, nada querida, sola y atrapada… no solo lo siente, sino que está realmente secuestrada física y mentalmente. El secuestrador/a lo sabe, lo contempla con pasividad.

De una situación así, parecida o en menor grado, es totalmente imposible salir por uno mismo/a. Son casos donde la ayuda no solo profesional, sino muy especializada y urgente es totalmente imprescindible.

Estos casos, además de darse en relaciones sentimentales como el caso que nos ocupa, también podría extrapolarse en relaciones de amistad, laborales, etc, si bien es cierto que el mayor daño se produce de una forma mas profunda en el caso de relaciones de pareja.

Si te sientes en una situación parecida o con matices, que puedan hacerte dudar de si estas atrapado en una relación tóxica de este tipo… No dudes, no dejes pasar tiempo que va a correr en tu contra. Pon la atención en ti, oye tus alarmas interiores y ponte en manos de un profesional cuanto antes.

Si lo deseas puedes consultarme tu caso. Contacta conmigo y te ayudarte a interpretar tus alarmas.

Nos vemos en mi despacho de Madrid.

Eva María Cibrián.

https://psicologamadrideva.com/contacto/

1 reply added

  1. Lupo Rodriguez 20 agosto, 2018 Responder

    Impecable descripción del sujeto posesivo.
    Dramático dibujo que nos apremia a las víctimas a reaccionar sin demora.
    Well done!
    Mi enhorabuena y mi agradecimiento.

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